¡Oh!, el amor está en el aire, las flores
primaverales florecen, los pájaros, susurrando, cantan al amor, y tú no puedes
dejar de dibujar esa sonrisa embobada al pensar en tu amado/a mientras sujetas
el ramo de rosas y la caja de bombones…pero, ¿Realmente eso es ser romántico?
Si nos trasladáramos a la época del siglo XIX,
el Romanticismo, un movimiento fulgurante que cambió la mentalidad de la
sociedad, de la cultura y de la vida en general, verás que estás equivocado/a.
Durante este periodo,
un hombre romántico era aquel que se basaba en sus sentimientos, emociones,
deseos… que entendía la realidad como algo único, supremo, como el Absoluto.
Anteponía su YO individual ante la sociedad
y se encerraba en su propio mundo de misterio, imaginación, encanto,
ideales insospechables y amor. ¡Oh! el amor, considerado como algo
inalcanzable, pero que todos querían obtener, donde pintores, escultores y
escritores lo plasmaban en sus obras, donde muchos hombres románticos
suspiraban por él, por su querida amada, y vagaban por cementerios, bosques y
lugares lúgubres y desconocidos que reafirmaban esa incógnita, a veces
dolorosa, que era el amor.
Actualmente, las personas siguen viéndolo
como algo sentimental, pero no tan profundo. Tienden a magnificarlo y a crearse
expectativas que luego desembocarán en una vida rutinaria y predominantemente
física. Entienden como gesto de amor los
regalos materiales: ositos de peluche, flores con brillantina, bombones
exquisitos, que no son más que productos comerciales impuestos, de alguna
manera, por las grandes empresas para
que asociemos comprar con amor verdadero. E incluso mensajes de texto
sentimentales donde no se entiende la mayoría de las palabras, estados con
frases dedicadas a él o ella…pero, ¿de verdad eso expresa todo lo que sientes? Sin
embargo, todavía quedan personas románticas que lo viven con la misma pasión y
emocionalidad que en el Romanticismo. Aun así, ya no se siente esa misma fuerza y vitalidad
en el ambiente. El hombre de la antigua época usaba el amor como símbolo de
rebeldía proclamándolo a los cuatro vientos, enfrentándose ante lo establecido y
luchando por su libertad creativa, de
libre expresión, literaria, por las
injusticias que se cernían sobre él y la población. Era un luchador nato. Un
romántico.
¿Entiendes
ahora la gran diferencia entre ellos?
Ahora la
mayoría de la gente se encuentra pasiva ante los problemas a los que se enfrentan día a día. Prefieren
verlos pasar a solucionarlos. Ya no tienen esa chispa en su interior que les
impulsaba a hacer grandes cosas y locuras. Están apagados. Como con miedo ante
lo que pueda pasar.
Está bien
regalar bombones y ramos, son un gesto de cariño y afecto que sin duda
apreciará el/la afortunado/a pero has de saber que el amor no se basa únicamente
en regalos materiales… es más, puede más la pasión de un beso o la calidez de
un abrazo que todo lo que se compre con dinero. Con esto queremos decirte que
mantengas viva dentro de ti la llama del Romanticismo y todo lo que proclama. Que no te dejes
influenciar por la presión de la sociedad. Inspírate. Vive.
Sé alguien
valiente, lucha por todo aquello que te importa, sé imaginativo y déjate
llevar, ama con cada parte de tu corazón, y llora desconsoladamente si lo
necesitas algún día, sé espontaneo y original, ten tu propia e inquebrantable
personalidad, haz locuras y rebélate contra lo injusto, ayuda a hacer de este
mundo un lugar mejor y, en definitiva… SÉ UN/A VERDADERO/A ROMÁNTICA/O.


No hay comentarios:
Publicar un comentario