viernes, 2 de marzo de 2012

Introducción al Romanticismo.


     ¡Oh!, el amor está en el aire, las flores primaverales florecen, los pájaros, susurrando, cantan al amor, y tú no puedes dejar de dibujar esa sonrisa embobada al pensar en tu amado/a mientras sujetas el ramo de rosas y la caja de bombones…pero, ¿Realmente eso es ser romántico?

     Si  nos trasladáramos a la época del siglo XIX, el Romanticismo, un movimiento fulgurante que cambió la mentalidad de la sociedad, de la cultura y de la vida en general, verás que estás equivocado/a.

     Durante este periodo, un hombre romántico era aquel que se basaba en sus sentimientos, emociones, deseos… que entendía la realidad como algo único, supremo, como el Absoluto. Anteponía su YO individual ante la sociedad  y se encerraba en su propio mundo de misterio, imaginación, encanto, ideales insospechables y amor. ¡Oh! el amor, considerado como algo inalcanzable, pero que todos querían obtener, donde pintores, escultores y escritores lo plasmaban en sus obras, donde muchos hombres románticos suspiraban por él, por su querida amada, y vagaban por cementerios, bosques y lugares lúgubres y desconocidos que reafirmaban esa incógnita, a veces dolorosa, que era el amor.

        Actualmente, las personas siguen viéndolo como algo sentimental, pero no tan profundo. Tienden a magnificarlo y a crearse expectativas que luego desembocarán en una vida rutinaria y predominantemente física. Entienden como  gesto de amor los regalos materiales: ositos de peluche, flores con brillantina, bombones exquisitos, que no son más que productos comerciales impuestos, de alguna manera,  por las grandes empresas para que asociemos comprar con amor verdadero. E incluso mensajes de texto sentimentales donde no se entiende la mayoría de las palabras, estados con frases dedicadas a él o ella…pero, ¿de verdad eso expresa todo lo que sientes? Sin embargo, todavía quedan personas románticas que lo viven con la misma pasión y emocionalidad que en el Romanticismo. Aun así,  ya no se siente esa misma fuerza y vitalidad en el ambiente. El hombre de la antigua época usaba el amor como símbolo de rebeldía proclamándolo a los cuatro vientos, enfrentándose ante lo establecido y luchando por su libertad  creativa, de libre expresión,  literaria, por las injusticias que se cernían sobre él y la población. Era un luchador nato. Un romántico.

         ¿Entiendes ahora la gran diferencia entre ellos?

          Ahora la mayoría de la gente se encuentra pasiva ante los problemas  a los que se enfrentan día a día. Prefieren verlos pasar a solucionarlos. Ya no tienen esa chispa en su interior que les impulsaba a hacer grandes cosas y locuras. Están apagados. Como con miedo ante lo que pueda pasar.

          Está bien regalar bombones y ramos, son un gesto de cariño y afecto que sin duda apreciará el/la afortunado/a pero has de saber que el amor no se basa únicamente en regalos materiales… es más, puede más la pasión de un beso o la calidez de un abrazo que todo lo que se compre con dinero. Con esto queremos decirte que mantengas viva dentro de ti la llama del Romanticismo  y todo lo que proclama. Que no te dejes influenciar por la presión de la sociedad. Inspírate. Vive.

         Sé alguien valiente, lucha por todo aquello que te importa, sé imaginativo y déjate llevar, ama con cada parte de tu corazón, y llora desconsoladamente si lo necesitas algún día, sé espontaneo y original, ten tu propia e inquebrantable personalidad, haz locuras y rebélate contra lo injusto, ayuda a hacer de este mundo un lugar mejor y, en definitiva… SÉ UN/A VERDADERO/A ROMÁNTICA/O.

        












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